El noveno planeta del sistema solar podría hacerse realidad

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La posibilidad real de contar con el planeta 9 en nuestro sistema solar cada vez está más cerca, los científicos continúan en sus investigaciones. Pese a saber de su existencia, aún no se confirma su “descubrimiento verdadero”, mientras tanto se lo denomina Planeta X.

En enero de 2016 investigadores del Instituto de Tecnología de California (Caltech) anunciaron que tenían evidencia de la existencia del Planeta X. Según estimaciones, este sería 10 veces más grande que la Tierra y orbitaría alrededor del Sol –de una forma muy alargada- 20 veces más lejos que Neptuno.

Recientemente otras investigaciones reportaron que este planeta sería una versión más pequeña de Urano y Neptuno, y tendría un radio de 3.7 veces el de la Tierra. Por su lejanía al Sol, sería un cuerpo de hielo, con una temperatura promedio estimada de -226 grados Celsius.

Si bien con los nuevos descubrimientos aparecen rasgos de certezas, al mismo tiempo surgen muchas dudas por ejemplo de cuál es su número en el sistema solar.

Al tiempo que Plutón fue reducido a planetoide (por su tamaño), la NASA ya señala al nuevo descubrimiento como el tan buscado “Planeta X”.

“Este sería el noveno planeta verdadero”, comentan al respecto Konstantin Batygin y Mike Brown, los investigadores del Caltech que “encontraron” este planeta, agregando que sólo se han descubierto dos planetas verdaderos desde la antigüedad. “Este sería el tercero”, afirman.

El astrónomo aficionado Percival Lowell (1855-1916) lo llamó planeta X cuando comenzó a buscarlo en 1905. Uno de sus seguidores, buscando al planeta x encontró a Plutón en 1930 (que ya no es considerado planeta desde 2006). Y en enero de 2016, Brown (un conocido astrónomo descubridor de los planetas enanos Eris -2005- y Sedna), junto a su colega Batygin, demostraron la existencia de un Planeta 9 (Planeta Nueve).

El Planeta Nueve todavía no ha sido descubierto

Cabe destacar que este Planeta X aún no fue descubierto, sino que se reconoce su existencia a través de aproximaciones matemáticas. Sin embargo, al parecer, está cada vez más cerca de descubrirse.

“Ahora hay cinco líneas independientes de evidencia gravitacional para la existencia del Planeta Nueve. Estoy bastante seguro de que está realmente por ahí”, señala Batygin en entrevista a La Gran Época.

“Yo estaba 70 por ciento seguro de que había un planeta por ahí con nuestro paper de Nature en 2014. Estaba 80 por ciento seguro con el papel de Batygin y Brown de enero de 2016 y con nuestro nuevo documento de Sheppard y Trujillo que salió en agosto de 2016 anunciando algunos nuevos objetos extremos trans-neptunianos, ahora estoy seguro de que este planeta existe en un 90 por ciento”, expresó por su parte el astrónomo Scott S. Sheppard del Instituto Carnegie, quien trabajó en la búsqueda del Planeta X junto a Chad Trujillo.

En el año 2008 investigadores japoneses ya habían anunciado el pronto descubrimiento de este planeta, en un plazo de 10 años y lo nombraron el “Planeta X”. En ese entonces estimaban que este tendría una órbita solar elíptica alargada, circularía el sol cada mil años y su radio sería de 15 a 26 billones de kilómetros.

Tanto Batygin como Sheppard se muestran optimistas en encontrar la ubicación de este planeta en el corto plazo. Brown especifica que la búsqueda completa requerirá alrededor de 20 noches en el telescopio, lo que puede tardar algunos años, dado las asignaciones de tiempo y las restricciones del clima.

Hemos cubierto alrededor del 20 por ciento de esta área en los últimos meses”, agrega Sheppard, quien estará buscando el Planeta X con el telescopio Subaru en Hawai a finales de noviembre y de nuevo a finales de diciembre de 2016.

“Deberíamos tener un 30 por ciento de la ubicación más probable para el planeta cubierto para el final del año. El próximo año, si aún no lo hemos encontrado, podemos cubrir otro 30 por ciento de la órbita. Así que podría tomar de 3 a 4 años cubrir las partes más interesantes del cielo para el planeta”, afirma con optimismo el especialista.

El mismo anuncio del descubrimiento de este renombrado planeta hace rememorar los numerosos datos, que suponían su existencia en el pasado. Ya desde el siglo XIX, gracias al análisis de las perturbaciones de Saturno se determinó la existencia de un planeta: Urano. Y las mismas perturbaciones de Saturno y Urano condujeron al descubrimiento de Neptuno y Plutón. El cálculo de órbitas tanto de Urano como de Neptuno no se ajustaban a lo esperado, y la masa de Plutón no explicaba las desviaciones gravitacionales de estos dos últimos planetas. La solución a esta situación fue la suposición de un décimo planeta que explicara la alteración de las órbitas de Urano y Neptuno dentro del Sistema Solar.

El planeta X existe, pero no tiene explicación

Investigadores del Centro Harvard-Smithsoniano para Astrofísica (CfA) y de la Universidad de Michigan concluyeron en mayo que evidentemente hay un “noveno planeta” mucho más lejos de Plutón, pero no tienen explicación de su existencia.

El astrónomo de la CfA Gongjie Li, examinó las pruebas presentadas por algunos científicos en enero pasado, sobre un planeta con una masa como la de Neptuno en los bordes del Sistema Solar.

Algunos se refieren a este astro como el Planeta X. La presencia de dos “planetas X” se menciona también en un anterior estudio de Marcos de la Fuente, de la Universidad Complutense de Madrid y Sverre Aarseth, de la Universidad de Cambridge.

“La evidencia apunta a que el ‘noveno planeta’ existe, pero no se puede explicar con certeza por qué razón se produjo”, dijo el astrónomo de CfA Gongjie Li, autor principal de un artículo que posteriormente fue publicado en la revista Astrophysical Journal Letters.

El misterioso “planeta nueve” está orbitando nuestro Sol a una distancia extremadamente lejana, entre 400 a 1.500 unidades astronómicas. Una unidad astronómica (UA) es la distancia media entre la Tierra y el Sol, o 150 millones de kilómetros. Plutón, considerado antes como el noveno planeta, y rebajado por la NASA como “planeta menor”, se encuentra entre 30 y 49 UA del Sol.

Por la lejanía del misterioso astro, Gongjie Li plantea la pregunta de ¿cómo se formó allí? ¿O se formó en otro lugar y llegó a su actual órbita inusual después?

Junto con Fred Adams, de la Universidad de Michigan, crearon a nivel de computación millones de posibles escenarios para la formación del planeta y encontraron en cada caso muy bajas probabilidades de que ocurriese.

La posibilidad más firme es que el “noveno planeta” era un planeta del Sistema Solar y que una estrella de paso, con su fuerza gravitacional, lo extrajo hacia el exterior y lo situó en una órbita más amplia. Pero en ese caso, explican los autores, lo más probable es que la estrella con su fuerza lo tiraría más afuera.

Otra explicación que encontraron es que el planeta se formó muy cerca del Sol y, al interaccionar con Júpiter y Saturno, fue impulsado a una órbita con una elíptica mucho más grande.

Una tercera posibilidad es que el misterioso planeta se formara desde el inicio en la parte más externa del Sistema Solar y fuera movilizado aún más hacia afuera por el paso de una atractiva estrella con gran fuerza gravitacional.

Otro análisis apunta que el Sol nació dentro de un clúster o cúmulo de estrellas, y que el “planeta X” apareció después que el Sol abandonó este cúmulo.

Por último surgió la opción de que el “planeta X” es un exoplaneta de otra estrella que pasó muy cerca de nuestro Sistema Solar y quedó capturado en su parte más extrema.

En cualquiera de las posibilidades analizadas, la probabilidad de que esto realmente ocurriese es tan baja, según Li y Adamas, que el misterioso astro -“planeta X” o “noveno planeta”- seguirá siendo una incógnita por ahora. Por esta razón la CfA tituló su artículo “Noveno planeta: un mundo que no debería existir”.

¿Ya se conocía la existencia del Planeta X desde la antigüedad?

Para algunos, el Planeta X se asocia con otros planetas que fueron anunciados desde hace mucho tiempo, cada uno con un origen diferente.

La excentricidad de la órbita del planeta X, que duraría entre 10.000 y 20.000 años (la de Plutón es de 248 años) recuerda la que supuestamente tendría Hercóbulus (que se estimaba en 35 mil años de duración), un planeta que se predijo a mitad del XX que causaría catástrofes en el planeta Tierra (aunque ciertamente se trata de un planeta ficticio, sin evidencia científica sobre él).

Pero Hercóbulus no es el único predicho. Hay otro planeta relacionado a catástrofes, extraído de la mitología babilónica: Nibiru, el doceavo planeta para esta cultura. También fue planteado que este último tiene una órbita excéntrica extra solar. El Afelio de Nibiru (similar al de Hercóbulus) estaría lejos del cinturón de Kuiper (un conjunto de cuerpos de cometa que orbitan alrededor del Sol a una distancia de entre 30 y 100 UA o unidades astronómicas), a 469 UA (cabe recordar que una UA es equivalente a 150 millones de kilómetros.

Se ha señalado que por sus enormes tamaños, tanto Nibiru como Hercóbulus (este último tendría 6 veces la masa de Júpiter), crearían catástrofes a la Tierra, en su cercanía. También haría lo propio Ajenjo, la estrella profética nombrada en el Apocalipsis.

Esta inquietud fue planteada por el New York Post en abril de este año afirmando que “el noveno planeta podría enviar próximamente asteroides y cometas a toda velocidad en dirección a la Tierra con consecuencias potencialmente devastadoras”.

El astrofísico estadounidense retirado Daniel Whitmire (IFL Science y Real Sociedad Astronómica) también apoya una teoría apocalíptica sobre el Planeta X o Planeta 9.

Sin embargo, los astrónomos del Calctech, Batygin y Brown, señalan que esa aseveración es inexacta. “No hay nada que temer con respecto al potencial destructor del planeta”. “El Planeta Nueve no perturba la órbita de la Tierra en absoluto”, aclara Batigyn.

“A medida que surgen nuevos resultados, la teoría del planeta se ha vuelto más y más fuerte. Por eso creo que este planeta es real. Ahora sólo tenemos que encontrarlo. Estamos buscando el planeta directamente, pero también tratando de encontrar más de los objetos más pequeños que pueden llevarnos al objeto más grande”, dice por su parte Sheppard, en entrevista con La Gran Época.

Mientras tanto, y hasta nuevas revelaciones, sigue el misterio en cuanto al origen y cómo ha llegado a ese lugar este planeta, que orbitaría nuestro Sol a una distancia muy (muy) lejana: entre 400 a 1.500 UA.

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Autor: JOEJHOLAUS

Alejandro Ochoa (Joejholaus) es un apasionado del diseño, del marketing, de la tecnología. La investigación es uno de sus fuertes y todo lo relacionado con el fascinante mundo de internet.

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